Cuando se dispone de espacio exterior en un hogar o en un negocio, siempre surgen los quebraderos de cabeza para aprovechar el terreno de la mejor forma posible. Normalmente, le damos importancia a los elementos más comunes, como una o varias mesas, cómodos lugares de descanso, una piscina para refrescarnos, una barbacoa para disfrutar, y nos olvidamos del elemento esencial: la protección. 

Durante la época veraniega, este problema se puede solucionar con un toldo o una gran sombrilla, pero cuando viene el frío es más complicado disfrutar de estos lugares en los que se ha invertido tanto esfuerzo e ilusión. Complicado, pero no imposible.

Las sombrillas y los toldos no sirven para el invierno, sin embargo, existen las pérgolas que son estructuras que actúan como elementos protectores en todas las épocas del año. Protegen del sol y de la lluvia, sus lamas orientables regulan la luminosidad y se tiene la posibilidad de instalar calefacción y muchas otras funciones en ellas. Pueden ser grandes o pequeñas y, sobre todo, son elementos que se adaptan perfectamente a su entorno. Sirven para separar espacios entre el edificio y el jardín y, además, se instalan de forma segura y duradera para no necesitar muchos mantenimientos futuros. Las pérgolas tienen diseños atractivos y se integran perfectamente con todo tipo de decoración, creando interesantes lugares.